Por Research Portfolio Personal
El lunes comenzó oficialmente una nueva temporada de resultados corporativos de
Estados Unidos, correspondiented al II trimestre del año y, como es habitual, el
primer reporte a llegar fue el de Alcoa (AA), que estuvo por encima de las expectativas del mercado.
En relación al contexto en el comenzarán a llegar los resultados, se puede tomar como una lectura positiva, el hecho de que los mercados atenuaron en parte el nivel de elevada volatilidad que presentaron en las últimas semanas. Para tomar como referencia, el índice de volatilidad VIX se encuentra actualmente en un nivel de 27 puntos, mientras que el 20 de mayo pasado tocó su máximo del año al superar los 45 puntos.
No obstante, hay que tener presente que las dudas sobre los temas que han disparado la corrección a la baja de los mercados desde los máximos de abril continúan aún vigentes. En especial, todo lo que pueda llegar a alentar preocupaciones crecientes sobre que finalmente se termine en un escenario de "doble recesión". Un marco que igualmente, desde nuestra óptica, tiene actualmente baja probabilidad.
Este contexto no invalida, sin embargo, que los inversores estén en el muy corto plazo encima de cada dato o noticia que pueda llegar a dar indicios sobre qué tan grave es la crisis de Europa y cuál será realmente el impacto final; o bien qué tan sostenida y sólida -o, no- es la recuperación económica de USA. E incluso hasta monitorear las noticias provenientes de China por el peso que el gigante asiático ganó como sostén del crecimiento mundial.
De hecho, la agenda macro, se sumará así a la corporativa. Sin ir más lejos, entendemos que ambas podrán convalidar el rebote de la última semana y hastaayudar a extenderlo en las próximas ruedas, o en contraposición, empujar a una nueva baja en los mercados (para muchos analistas extranjeros, por ejemplo, los mínimos de la crisis actual aún no se vieron). En esta última posibilidad es claro que la fragilidad macro podría llegar a opacar buenos resultados.
Ahora bien, para una mayor comprensión de los datos próximos a llegar recomendamos tener en cuenta los siguientes puntos:
1) Las expectativas generales del mercado para los resultados del segundo trimestre del año son elevadas, e incluso han sido revisadas al alza en los últimos dos meses. Para el total de las empresas del S&P500 se estima un incremento en las ganancias -medidas a través de los beneficios por acción (BPA)- del orden del 34.3% en términos interanuales. Esta tasa igualmente, y como hemos adelantado arriba, está por debajo del 176% que se observó en la presentación del cuarto trimestre del 2009 y del 52.4% del trimestre pasado.
Sin tener en cuenta a las entidades financieras, la tasa de crecimiento esperada es un poco menor y se ubica en torno al 28.5%. De confirmarse, acá sí hay diferencias con respecto al comportamiento de los resultados en los dos trimestres previos. Recordemos que en IV Trim. 09 la recomposición interanual de los beneficios había sido bastante tímida del orden del 13.7%, mientras que recién en el I Trim. 10 existió más solidez con un incremento del 38%.
Tales diferencias, no obstante, se hacen más notables cuando comparamos las tasas actuales esperadas con respecto al promedio observado en los últimos cuatro
trimestres. Excluyendo a los bancos, de hecho, la suba proyectada en las ganancias del 28% terminaría reflejando una fuerte recomposición con respecto a una tasa promedio levemente negativa si recopilamos las últimas cuatro temporadas de balances.
2) Con respecto a las expectativas que comentamos arriba, lo más destacado a
señalar es que están han sido revisadas al alza en las últimas semanas, aún cuando el marco macroeconómico se ha opacado. Hace seis meses atrás, por ejemplo, la recomposición en las ganancias esperadas era menor al 27%.
Es decir, existe cierta contraposición entre expectativas alcistas en las ganancias y las crecientes dudas sobre el crecimiento de Estados Unidos. En realidad, así la lectura más favorable debería pasar porque estas dudas aún no se materializan en datos concretos y, por ende, no afectarían por ahora los resultados.
Una última posibilidad que sería bueno comprobar o ratificar en el actual escenario en donde el mercado parece sobreexagerar, por momentos, algunos miedos. Habrá igualmente que esperar que los balances se vayan acumulando para sacar alguna conclusión más real.
3) Sin embargo, hay algo que sí es claro, las expectativas siempre terminarán confrontándose con la realidad. Aunque hay que tener presente que el impacto de ello en los mercados no siempre es el mismo. Es decir, el oxígeno que termine dando una buena temporada de resultados a las acciones depende no sólo de las expectativas, sino también del contexto.
Si hablamos de las expectativas, claramente, nos referimos a qué tan positivas son. Por ejemplo, puede mantenerse alto el ratio de sorpresas positivas (compañías que reportaron por arriba de lo esperado), pero la media de ganancias por encima de lo proyectado va cayendo. En otras palabras, sorprenden, pero menos que antes. Algo último, de hecho, que en parte se observó en las últimas presentaciones.
Mientras que si hablamos del contexto debemos diferenciar entre el impacto en el
mercado que generó las primeras temporadas del 2009, y las últimas. En el primero de los casos los datos macro comenzaban a mostrar los primeros signos de reactivación luego de la crisis, y buenos resultados fueron la variable que ayudó a convalidar e impulsar la recuperación de los mercados.
En cambio, ya en las últimas presentaciones, el marco es diferente. Algunos datos de actividad reflejaron cierto estancamiento, lo que permite a algunos dudar sobre lo real de la recuperación a futuro, y esto claramente va más allá de los resultados
obtenidos en un segundo trimestre que ya pasó. Es decir, buenos resultados servirán para ver qué aún no existió impacto en materia de beneficios empresariales, pero ello no implicaría que se siga dudando sobre lo que puede llegar a futuro.