El dólar mayorista siguió en alza y finalizó la jornada cotizando a $3,936/3,937 por unidad, dos milésimas de peso arriba del cierre de ayer. Por otra parte, en bancos y casas de cambio, la moneda quedó en los $3,92 para la compra y $3,95 para la venta.
La demanda de divisas se volvió a mostrar activa en el sector donde operan los grandes jugadores y mantuvo una ligera presión sobre los precios. Desde el inicio de la sesión los valores del dólar fueron escalando con suavidad, ubicándose en todo momento por encima del nivel previo. La mayor tonicidad exhibida por la tendencia con la que se operó fue superando en forma sucesiva los máximos anteriores hasta alcanzar los mejores registros del mes en curso, cuando el tipo de cambio tocó los $ 3,938 por unidad.
El Banco Central se mantuvo nuevamente ausente del desarrollo de las operaciones de contado, pero con sus posturas en los mercados de futuros, en los plazos medios sobre todo, indujo una pequeña recuperación de los precios, alentada además por las coberturas propias del inminente fin de mes. Con pocas oscilaciones, los valores se mantuvieron elevados hasta casi el cierre de operaciones, momento en el que una toma de ganancia permitió un ligero repliegue que acomodó al dólar en el nivel visto en el cierre.
El total de operaciones en el Mercado Electrónico de Cambios (MEC) ascendió en la jornada a u$s 242,022 millones, mientras que en el SIOPEL se transaron u$s 305,200 millones y en el OCT u$s 244,800 millones, que incluyen la actividad del Banco Central en todos los segmentos.
La estrategia del Banco Central permitió una recuperación del tipo de cambio, que en la segunda mitad del mes en curso se deslizó en forma gradual hasta arañar los máximos registrados a mediados de julio. En las últimas sesiones, la autoridad monetaria buscó generar los estímulos apropiados para que la demanda genuina lo sustituyera en el papel de sostén del tipo de cambio, sin generar un aumento significativo en los valores del dólar.
La flotación administrada del precio del dólar se mantiene vigente como política oficial, que admite siempre un ajuste muy suave del tipo de cambio, evitando cambios bruscos de tendencia que perturben la tranquilidad actual. Todo indica que la primera parte del segundo semestre exhibirá un panorama similar, con un escenario que anticipa estabilidad cambiaria y mayor estímulo para las inversiones en valores locales.