
Cuáles fueron los activos ganadores y perdedores en agosto
El mes estuvo movido para los instrumentos financieros argentinos. Más allá de la volatilidad habitual, el sorpresivo resultado de las PASO obligó al mercado a rever sus expectativasAgosto fue un mes movido para los instrumentos financieros argentinos. Más allá de la volatilidad habitual a la que nos tienen acostumbrados, el sorpresivo resultado de las elecciones primarias obligó al mercado a rever sus expectativas. Repasemos un poco cómo se comportó cada clase de activo durante el mes.
En lo que respecta a los Globales -es decir, la deuda soberana en dólares de legislación extranjera-, mostraron una caída del 3,7% en dólares en agosto. En este sentido, el precio promedio ponderado (por outstanding) de los títulos soberanos finalizó en torno a los US$32,1, cuando a fines de julio el promedio estaba en torno a los U$S33,3. El quiebre en el comportamiento antes y después de las PASO es evidente. Hasta el viernes previo a los comicios los bonos ley extranjera mostraban un incremento del 2,8% en lo que iba del mes. Un comportamiento notorio teniendo en cuenta que el resto de los emergentes (de acuerdo con el EMB ETF) mostraba una caída del 2,1% en el mismo período.
Después llegó la sorpresa. Los bonos cayeron un 7,7% en la primera rueda post-PASO. A partir de ahí, los títulos recuperaron parte del terreno perdido (+1,5%), en línea con el desempeño observado en el resto de los emergentes (+1,3%). A pesar de esto, los títulos soberanos no lograron alcanzar el pico de antes de las elecciones, cerrando el mes un 6,3% debajo de ese valor. De esta manera, agosto cortó con una racha de tres meses consecutivos al alza para los bonos argentinos, en los cuales las cotizaciones acumularon un memorable aumento del 36%, retornando a valores similares a los observados a fines de junio.
En lo que respecta a los títulos en pesos, fue notable el cambio en los flujos de suscripciones netas a Fondos Comunes de Inversión (FCIs) antes y después de las PASO. En este sentido, en las semanas previas a las elecciones, los FCI que siguen estrategias Dólar Linked, es decir, aquellas que ofrecen una cobertura ante variaciones del tipo de cambio oficial, fueron las más demandadas, sobre todo en las dos jornadas previas a las elecciones. Luego de la devaluación del tipo de cambio oficial y el anuncio por parte del Ministerio de Economía de que la cotización se mantendrá en $350 por dólar hasta las elecciones generales, los inversores cambiaron de estrategia. Es lógico, ante la expectativa de que la devaluación se trasladará rápidamente a los precios minoristas, las suscripciones netas hacia FCIs que ajustan por CER se incrementaron considerablemente. Al mismo tiempo, los rescates de fondos DL fueron en aumento, ante la perspectiva de que el dólar oficial no se deprecie hasta las generales. A pesar de esto, la suba del precio de los títulos soberanos en pesos estuvo por debajo del alza del CCL en el mes.
Fue la renta variable la que cerró el mes en positivo, aunque en el medio pasó de todo. Las acciones mostraron una volatilidad no apta para inversores aversos al riesgo. A contramano de lo que se observaba en los bonos, el Merval medido en dólares cayó un 3,2% hasta el viernes previo a las PASO. Es verdad, las cotizaciones venían en baja desde la tercera semana de julio, cuando el principal índice accionario argentino había alcanzado su máximo desde las PASO del 2019. El Merval cayó hasta los US$764 el lunes después de las primarias (-4,3% en un solo día). A partir de ahí rebotó un 8,7% hasta los US$835, culminando el mes un 0,6% arriba respecto a fin de julio.
A pesar del alza del índice general, la gran mayoría de las acciones se desvalorizaron en dólares. En este sentido, el dólar medido por ADRs saltó de $550 a fines de julio, a $783 al 31 de agosto, es decir, un alza del 42,1% mensual. Lo llamativo es que dentro de las pocas acciones del panel que se incrementaron su valor en dólares aparezcan dos bancos (Galicia y BBVA), cuando su generación de ingresos está valuada en pesos, y considerando la elevada exposición al sector público que presentan los balances de los bancos. Lo que no es tan sorprendente es que dentro de las más castigadas en el corto plazo estén las proveedoras de servicios públicos. En este sentido, a menos de dos meses de las elecciones sería extraño ver una actualización de tarifas, por lo que tendrán que aguantar la presión de sus costos con sus ingresos desactualizados por lo menos hasta diciembre.
De esta manera culmina un mes fluctuante para los activos argentinos. Ante tanta incertidumbre, de algo podemos estar seguros, la volatilidad hasta las elecciones generales llegó para quedarse.






